ARQUITECTURA ‘NATURAL’ PARA COMBATIR LAS OLAS DE CALOR Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Tapizar de ‘verde’ fachadas y azoteas o la búsqueda de nuevos materiales inteligentes que regulen la temperatura de los edificios son algunas de las iniciativas del sector

Fuente: www.elconfidencial.com

España se calienta. Desde el periodo preindustrial (1850-1900), la temperatura media en nuestro país ha aumentado cerca de 1,7 ºC. Desde los años sesenta, 0,3 ºC cada una de las décadas, según datos de AEMET. Y el futuro no parece mucho más alentador: “Se espera que para 2040 las olas de calor duren 22 días consecutivos, con temperaturas que alcancen los 45 ºC y, por lo tanto, generen mayores demandas de refrigeración”, concluye el informe ‘La descarbonización de la edificación’ de Green Building Council España (GBCe).

Este contexto está obligando, por tanto, a repensar la forma en la que planificamos, diseñamos y construimos los edificios que habitamos y en los que pasamos más del 80% de nuestro tiempo. De hecho, la nueva Ley de Calidad de la Arquitectura ya menciona como criterio de calidad de las construcciones su capacidad de adaptación al cambio climático. Así pues, ¿qué iniciativas se están ya llevando a cabo para hacer frente a un clima cada vez más extremo?

PLANTAS CONTRA EL CALOR DE LOS NÚCLEOS URBANOS

Un estudio publicado en la revista ‘Building and Environment’ por investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica (Etsia) de la Universidad de Sevilla establece una relación inversa entre la temperatura superficial del terreno y la abundancia de vegetación. Es decir, los tejados ajardinados son una herramienta muy eficaz para combatir el calentamiento de los núcleos urbanos. En concreto, estima que solo serían necesarias entre 207 y 740 hectáreas de cubiertas verdes para mitigar los efectos negativos del cambio climático en la ciudad de Sevilla; entre el 15 y el 40 por ciento de los edificios de la capital hispalense.

También afirma que este aislamiento natural supone, por un lado, la mejora en las condiciones ambientales, contribuyendo a la reducción de la contaminación (ambiental y acústica), la amortiguación de las temperaturas y el control del drenaje de las aguas pluviales; y, por otro, un mayor ahorro del consumo de energía. En el interior de los edificios, ayudaría a controlar la temperatura, reduciendo el consumo de aire acondicionado hasta en un 25% en verano y evitando pérdidas de calor de hasta un 50% en invierno, según un trabajo del Instituto Americano de Ciencias Biológicas publicado en la revista Bioscience.

Otra propuesta enfocada a usar la vegetación como aliada es el proyecto de Madrid Nuevo Norte. Este contempla un parque de 14 hectáreas y una estructura verde de musgo y helechos, en forma de espiral, denominada jardín de viento que está inspirada en las antiguas torres de viento de Oriente Medio, y destinada a refrescar el ambiente cuatro grados aproximadamente. “Este gran jardín vertical se levantará sobre la altura de las copas de los árboles, en mitad del parque, para captar las brisas elevadas y conducirlas a través de su envolvente verde, reduciendo así la temperatura ambiente en su interior y creando un espacio de frescor que se convertirá en el principal punto de encuentro del parque”, apuntó Adriaan Geuze, director de WEST 8, uno de los estudios que se encargará de hacerlo realidad, durante la presentación del mismo.

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